Desde mayo, el algoritmo de Instagram empezó a castigar en serio a las cuentas que viven de reciclar contenido ajeno. Fotos bajadas de otra cuenta, memes repostados, piezas armadas por un tercero y subidas casi sin tocar.
A esas cuentas les están recortando el alcance en el feed de descubrimiento hasta en un 90%. Ese feed es justo el lugar donde te encuentra gente que todavía no te sigue.
El algoritmo de Instagram ya se había movido varias veces este año —y va a seguir moviéndose, como cuando rediseñó la grilla al estilo TikTok—. Pero esta vuelta es distinta: no le importa cuánto publicás ni en qué formato, le importa de dónde sale lo que publicás. Ahí quedan pagando muchas empresas de alto ticket que le delegaron el Instagram a alguien que sube cosas sin ninguna estrategia atrás.
Qué cambió exactamente en el algoritmo de Instagram
Que el algoritmo de Instagram se mueve cada tres o cuatro meses no es noticia. Lo nuevo, confirmado en mayo de 2026, es que ahora se fija si vos hiciste ese contenido o si lo bajaste de otro lado.
Si no lo hiciste, perdés lugar en lo que le recomienda a gente que todavía no te sigue.
Además, cambió qué cuenta como una interacción que vale. El like ya no alcanza. Si alguien ve tu Reel y te escribe por DM, eso pesa más que cualquier otra métrica que tengas. Instagram lo lee como intención real, no como un aplauso de reflejo.
Y una tercera: la función «Tu algoritmo» le da a cada usuario más manija sobre qué temas quiere ver. Si tu cuenta publica de todo un poco, sin un hilo que la sostenga, tenés más chances de quedar afuera de lo que la gente eligió ver.
Lo que el nuevo algoritmo de Instagram significa en la práctica
Juntá los tres cambios y la lectura es una sola: el algoritmo de Instagram le subió la vara a lo genérico.
La cuenta que repostea, que no tiene un eje claro y que festeja los likes, hoy arranca perdiendo. La que hace contenido propio, con una línea reconocible y pensado para que alguien te escriba —y no solo para que te aplauda—, arranca ganando.
Para una empresa de alto ticket esto no es un detalle de redes. Es el canal donde se forma la primera impresión de la marca, antes de que nadie hable con un vendedor.
Si perdiste alcance por el origen del contenido y no por presupuesto ni por falta de creatividad, el arreglo es más rápido de lo que pensás. Pero primero hay que verlo.
El error más común: confundir «estar activo» con tener estrategia
En Scroll vemos el mismo patrón una y otra vez, en rubros que no tienen nada que ver entre sí: la cuenta publica seguido, tiene buena estética, pero nada de lo que sube nace de una estrategia propia. Se reposta lo que le funcionó a otro, se repiten formatos «que venían bien» sin preguntarse por qué venían bien, y el éxito se mide en likes y seguidores en vez de en cuántas conversaciones reales genera la cuenta.
Con este ajuste del algoritmo de Instagram, ese patrón dejó de ser simplemente poco efectivo. Ahora se paga. Y se paga justo donde más duele: cuando la cuenta necesita llegar a gente que todavía no la conoce.
Qué hacer en las próximas semanas
No hace falta reinventar la cuenta de un día para el otro para adaptarte al nuevo algoritmo de Instagram. Pero sí conviene mirar tres cosas ya.
Cuánto de lo que subiste en los últimos tres meses es realmente tuyo —hecho o editado en serio por tu equipo— y cuánto es reposteo con maquillaje.
Si tenés una línea temática que se sostenga en el tiempo, o si publicás un poco de todo porque «algo va a andar».
Y si lo que subís empuja a alguien a escribirte por DM, o si solo está pidiendo un like: una pregunta puntual, una oferta que obligue a preguntar por privado, algo que deje una duda que la gente quiera resolver escribiéndote.
Por qué esto importa más para marcas de alto ticket
Cuando el ticket es alto —un auto, una propiedad, una matrícula, un servicio profesional— la venta casi nunca se cierra en el feed. Se cierra en una conversación. Cambia el canal según el rubro, pero el patrón se repite siempre.
Por eso que el algoritmo de Instagram priorice el DM no es una casualidad técnica. Es un reflejo de cómo se compra hoy algo caro. Una cuenta que logra que un desconocido le escriba está más cerca de vender que una que solo junta likes.
En Scroll trabajamos con empresas donde las redes no son un accesorio, son el primer contacto real con alguien que todavía no decidió nada. Esta actualización del algoritmo de Instagram nos obliga, otra vez, a insistir con lo mismo: contenido con estrategia real detrás, pensado para que alguien te escriba y no solo para «estar presentes».
A las marcas que ya laburaban así este cambio ni las rozó. A las que vivían de reciclar contenido ajeno, les pegó de lleno.
Si tu alcance viene cayendo y no le encontrás explicación, antes de tirarle pauta encima para tapar el problema conviene hacer el diagnóstico correcto: ¿es presupuesto, o es qué estás publicando y de dónde sale? Esa mirada externa la damos todas las semanas en Scroll, para clientes que necesitan que su Instagram venda, no que solo esté ahí. Escribinos y lo vemos juntos.
